Cuando un contrato está listo para enviar, el cliente recibe un enlace mágico seguro por correo electrónico. Puede abrirlo en cualquier dispositivo, revisar el contrato, firmar digitalmente y autorizar su mandato de pago — todo sin crear una cuenta ni necesitar una contraseña. Todo el proceso está diseñado para ser lo más sencillo posible para que la firma no se convierta en un motivo de retraso.

